Hace
un mes que te fuiste, un mes que ya no te siento, no te tengo, no te noto, y te
echo de menos.
Nunca
pensé que algo así pudiera pasarme, nunca imaginé que algo similar pudiera
llegar a atormentarme de esta manera. Y sé que me has hecho fuerte. Que me has
enseñado cosas. Sé que me has dado mucho. Que por siempre estaré sin ti.
Cuando
alguien querido se va de mi lado siempre pienso que por un tiempo me va a
ayudar allá donde esté. Pero tú eres especial. Tú me ayudarás siempre. Tu luz
nunca se apagará en mi corazón, pase lo que pase. Eres mi angelito, nuestro
angelito. Un ángel que por circunstancias decidiste no quedarte con nosotros,
decidiste marcharte a tiempo, decidiste que era mejor así.
No
nos diste tiempo a reaccionar, te fuiste sin más, y quizás por eso el duelo se
me hace tan amargo, porque no logro entenderlo, no puedo asimilar tu pérdida,
me duele dentro, desde las entrañas.
Prometo
vivir a partir de ahora con fuerza y alegría, con hostilidad y perseverancia,
con energía y vitalidad, con coraje y valor. Es cierto que Joan nos va a ayudar
a cubrir el vacío que nos has dejado, pero siempre te recordaremos, siempre.
Te
quiero, te querré siempre, y nunca podré olvidar lo que me diste y lo que me
dejaste de dar.
Sylvia

